Por: Marta y Mariechen
Mi primera casa
Aún recuerdo la primera vez que, en brazos de mi madre, llegué a esta casa. Era de noche. La sala estaba iluminada por juguetonas y revoltosas llamas de fuego. Mi mamá se sentó en un verde y suavecito sillón frente a la chimenea y con un tierno abrazo me dio la bienvenida a mi hogar. Luchando por mantener mis ojitos abiertos, pude observar que había unas mesitas que combinaban armoniosamente con las paredes de madera. Supuse que a mis papás les gustaban las flores, puesto que en cada rincón del aposento había margaritas, tan blancas como el cojín de mamá. Arrullado por el suave sonido del piano que tocaba mi hermana, me fui quedando dormido.
Al día siguiente, unos tenues rayos de sol me despertaron. Desde mi cuna podía observar una mesita de noche, un mueble azul con varias gavetas y una caja con muchos juguetes. Me encantó el amarillo de las paredes y el rojo del techo de mi cuarto. Minutos después, entró mi padre. El me llevó hasta un baño de frías paredes y me sumergió en una tina con muchas burbujas y agua calientita. Desde ahí visualicé un lavatorio y un inodoro, ambos blancos y muy limpiecitos.
Después de seis años de vivir aquí, no termino de entender por qué tengo que marcharme. El camión de mudanza ya está por irse y mi familia me espera en el auto; mas quiero dar una última mirada a la cocina. Extrañaré todos los momentos que compartimos alrededor del largo desayunador, ubicado justo en frente de los ventanales, lo que me permitía observar a los animalitos de la granja del vecino, mientras comía. Tristemente, salgo del lugar y atravieso corriendo el colorido jardín, hasta reunirme con mi familia.
A medida que avanzamos por la carretera, se va borrando sobre el horizonte el que fuera mi hogar. Por suerte, he escondido algunos juguetes y unas cuantas medias en la tina, así, tendré una buena excusa para volver a mi primera casa.
Por: Allan
Habitante nocturno
De nuevo al mismo lugar…este piso de cerámica tan reluciente que me hace resbalar, no veo gatos... dejaron la luz encendida… huele bien! Que será?, voy a acercarme un poco más… que rico alguien dejo comida en este cartón, pero que extraño esta un poco pegajoso… ¡Ah! Mi pata no la puedo despegar… me duele…ah logre, soy libre. ¿Habré hecho mucho escándalo ?... bueno voy a seguir buscando… que lindos muebles, me pregunto para que tantos cajones…me gusta el olor de la madera, creo que subiré por acá…y de nuevo otra superficie resbalosa, veamos mantequilla… queso… pan por aquí… un pejibaye por acá… ummm muy sabroso.
¿Me pregunto? ¿Qué tendré que hacer para poder subir hasta allá arriba donde siempre están esas cosas redondas de colores que saben tan sabrosas?... ah claro me meto detrás del refrigerador, me subo por los cables… me paso por las botellas que están en ese estante de arriba, y me voy por la parte superior hasta llegar a la puerta… para ver… ¿donde deje mi huequito?... aquí esta…, excelente… que oscuro que esta…pero…si dejaron la caja abierta ¡muy bien! a comer…
¿Que suena?... es como… una puerta abriéndose… ah ¡ya vienen! Tengo que salir de aquí pero como salgo de esta caja, que es esa luz ay no me van a descubrir… la caja… la caja… ¡Ah! ruedo por lo aires… Ay que golpe… no la escoba no… por favor no… ¿donde me oculto?, ya viene el perro… el perro…ah no encuentro un huequito… talvez si me meto detrás de acá… Ay mi cola… que estrecho… por glotón, creo que mejor la próxima vez no llego tan alto… mejor me conformo con lo que este por ahí encima o otros restos de comida que dejaron por ahí… pero creo que esta vez llego en la madrugada y no antes de la hora del desayuno… ¡Ay mi cola!
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