Por: Marta y Mariechen
I PARTE: Texto narrativo
Camino al éxito
Bajo el fuerte sol del medio día y rodeado del caos de la cuidad, buscaba una sombra donde descansar. Escondía su rostro de la mirada de la gente que, con reproche y castigo, lo etiquetaba como un drogadicto más. Encontró al fin un rincón lejos de la multitud y se acostó en el suelo decidido a no pensar más. Sin embargo, imágenes y recuerdos del pasado lo seguían atormentando.
Felipe era un estudiante ejemplar. A pesar de trabajar en un bar por las noches, a fin de llevar sustento a su hogar, su rendimiento académico era digno del halago y del reconocimiento de profesores y compañeros. Ya a sus 16 años, había planificado su futuro. Se visualizaba como un exitoso empresario, pero sobre todo, soñaba con darle a su madre y a sus hermanos menores mejores condiciones de vida.
Los días avanzaban llenos de trabajo académico y laboral. Pronto, sus aspiraciones y sueños se convirtieron en una carga difícil de llevar. En busca de una vía de escape, Felipe se sumergió en el mundo de las drogas. Su intención nunca fue llegar tan lejos, pero ya no había marcha atrás. Su vida se deterioraba. Primero, perdió su trabajo; luego, para asombro de todos desertó del colegio y, finalmente, en su hogar faltó el alimento.
En ese rincón lejos de la multitud, perdido entre imágenes y recuerdos del pasado escuchó, por primera vez en muchos años, que lo llamaban por su nombre. Tratando de despejar su mirada, vislumbró un rostro vagamente conocido. Sara, su vieja amiga de la infancia, sin importarle su aspecto descuidado y mal olor, lo levantó. A partir de ese momento, sus días ya no transcurrieron más en la calle, sino en el centro de rehabilitación que ella dirigía. A sus 24 años, Felipe inició un largo recorrido para recuperar a su familia, continuar con sus estudios y alcanzar sus sueños.
Años después, lo conocí. Era un hombre de 55 años de edad, dueño de un banco reconocido a nivel internacional, casado y padre de 2 hijos. Lo entrevisté porque estaba elaborando una nota sobre el centro de rehabilitación que recientemente él había fundado. Tras aquel traje elegante no se revelaba su triste pasado, sino la imagen de quien, indudablemente, había alcanzado el camino al éxito.
II PARTE: Análisis del texto narrativo
A- Fases de narración: El texto, Camino al Éxito, cuenta con cinco fases de narración, a saber:
1.Fase de equilibrio inicial: Felipe tiene 16 años. Es un estudiante ejemplar. Estudia durante el día, trabaja por las noches. Brinda apoyo económico a su madre y a sus hermanos menores.
2.Fase de transición al desequilibrio: Felipe no da abasto con tanto estudio y trabajo. Busca una vía de escape: las drogas. Pierde su trabajo, deserta del colegio y en su hogar falta el alimento.
3.Fase de desequilibrio: Felipe es un drogadicto. Vive en la calle. Trata de esconderse de las miradas que lo juzgan y de las imágenes y recuerdos del pasado.
4.Fase de transición al equilibrio: Sara, su vieja amiga de la infancia, lo rescata de la calle e interna en el centro de rehabilitación que ella dirige. Inicia un largo proceso durante el cual procura recuperar a su familia, continuar con sus estudios y alcanzar sus sueños.
5.Fase de equilibrio final: Felipe tiene 55 años, es dueño de un banco reconocido a nivel internacional, está casado y tiene 2 hijos. Funda un centro de rehabilitación.
B- Tipo de final: El final de este texto narrativo es feliz y de apropiación, ya que el personaje principal recupera a su familia, continúa con sus estudios y logra alcanzar sus sueños.
C- Espacio temporal: El relato inicia cuando Felipe tiene 16 años. Siendo aún un colegial cae en las drogas. A sus 24 años, es rescatado de la calle y del mundo de las drogas por Sara, su amiga de la infancia. Finalmente, a los 55 años, Felipe es todo un exitoso empresario, casado y padre de 2 hijos.
Con respecto a las fases de la narración, el texto se presenta de la siguiente forma:
1.Fase de desequilibrio
2.Flashback a la fase de equilibrio inicial
3.Fase de transición al desequilibrio
4.Fase de transición al equilibrio
5.Fase de equilibrio final
D- Espacio físico: En el texto se hace referencia a la calle, a un bar donde trabaja por las noches, al colegio, a su hogar y al centro de rehabilitación en el cual es internado por Sara.
Por: Allan
Texto narrativo
Una noche más…una última noche
- ¡Estudie bastante!…- le dijo Pedro a su hijo de 7 años, quién con una sonrisa y una carita sucia observaba atento y orgulloso el rostro de su padre; su cuadernito de caligrafía mostraba algunos rasgos de la a, la b y la c -¡Que le valla bien papito!- responde el niño abalanzándose sobre Pedro e impregnándole un beso en la mejilla, son las cinco de la tarde y es hora de irse a trabajar.
-Tengo que reparar esta puerta – pensó Pedro al cruzar el marco de la protección exterior de su casa; una puerta…que por el embate del tiempo y las discusiones, pronosticaba una corta duración. Pedro se dirige a la parada del bus, entre polvo, huecos, indigentes y más pobreza analiza su situación… hay que trabajar…de eso no hay duda.
La presas se convierten en el perfecto momento de analizar, observar, criticar cada sonido, cada conversación cotidiana, cada olor… que se encuentra en el caluroso autobús… y la espera se hace cada vez mas larga… y la vida se le va en un asiento con la llanta de atrás atravesada en los pies…entre gritos, insultos, y un manejar agresivo logra llegar hasta su trabajo.
Negro su pantalón…blanca su camisa... -¡la corbata!- pensó Pedro -¡la deje en la cama!- un compañero que va de salida le presta su corbata… y ya listo no queda nada más que sacar su arma 9 milímetros y empezar la ronda…
Las horas se hacen cada vez mas largas… y el dinero que se gana por ellas pierde su valor -¡Que cansado estar de pie, ni un banquito le dan a uno carajo!- refunfuñaba Pedro a quien los zapatos le apretaban cada vez más conforme pasaban las horas… el tiempo se hace cada vez mas lento… los ojos cansados… los parpados pesados… - hay que trabajar- pensaba Pedro, quien por un momento piensa en su hijo y su futuro… -que le esperará en este País… que oportunidades tendrá…- pensaba el vigilante, son las 10:30 de la noche y el rechinar de unos neumáticos le saca de su pensamiento, cuatro hombres bajan del automóvil y se abalanzan sobre Pedro, este se resiste, piensa en su hijo, su trabajo, su responsabilidad…intenta sacar su 9 milímetros, pero entre los cuatro logran sacarle de combate, tomar su arma y dispararle en el pecho. Las horas se convierten en minutos, y los minutos en segundos, un charco de sangre corre a gran velocidad por el caño, gritos, pitos de carros, sirenas y la risa de un niño que crece cada día en el patio de una escuela.
viernes, 20 de noviembre de 2009
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